Una aclaración para todos los expertos analfabetos -sacerdotes de la sospecha- que ahora opinan acerca del carcinoma papilar de tiroides. Es cierto que en varios tipos de neoplasias hoy los investigadores están cuestionando el valor del diagnóstico por screening masivo: mama y próstata en especial. Son los propios científicos quienes advierten acerca de los excesos en el diagnóstico y proponen medidas de autorregulación. Nunca, jamás ninguna medida destinada a la protección de los pacientes y a la racionalización de los recursos ha llegado desde los templos de la palabra incontinente. Lejos de lo que suponen, casi el 50% de las personas con enfermedades tiroideas -tumores y otras alteraciones- se encuentra sin diagnóstico en la actualidad. El carcinoma papilar de tiroides se comporta de modo muy diferente cuando el paciente tiene menos o más de 45 años de edad. Su evolución es en general benigna aunque su histología es maligna. Dependiendo de su extensión local puede producir recidivas (5 a 15%), invasión metastásica de huesos o de pulmón (10%). Existen diversos scores para estratificar el riesgo, el más empleado es el pTNM (Pathological tumor node-metástasis). La tiroidectomía total o lobar es por el momento el único tratamiento probado mediante ensayos clínicos controlados. Esto podría modificarse alguna vez si se acumula suficiente evidencia de que otra opción supera a la actual. Así funciona la ciencia, modifica sus ideas -que se someten a prueba permanentemente- cuando existen datos sólidos que lo recomiendan, pero nunca antes. Algo que los charlatanes y opinadores profesionales jamás hacen. Entrenados en la inconsistencia de proferir hipótesis como si fuesen hechos y en resistir a la contrastación empírica o a la medición de los resultados de sus intervenciones, se atribuyen la capacidad de opinar sobre cualquier tema con la misma ligereza con que lo hacen en sus propias y agonizantes disciplinas. Miles de pacientes que padecen esta enfermedad también leen lo que ustedes escriben. Claro que no lo deseo, pero si la fatalidad hiciera que alguno de ustedes tenga un carcinoma papilar de tiroides alguna vez, ¿cómo quisieran que actúen sus médicos?

 

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