Síndrome del intelectual argento
En nuestro país hay intelectuales admirables. Pero también una especie -que ya es plaga- de tipos que creen que lo son pero no tienen con qué demostrarlo. Podríamos describir un síndrome del pseudo-intelectual argento. Una variante clínica del ignorante ilustrado. Los invito a agregar signos y síntomas de esta terrible enfermedad.
- Incontinente verbal: supone que todos esperan su palabra esclarecedora.
- Educado en la cultura de la sospecha.
- Lector de comentarios y de contratapas pero jamás de los textos originales.
- Ventrílocuo de aquellos que admira –o envidia- e intenta imitar.
- Psicoanalizado hasta la intoxicación.
- Fanfarrón, autocentrado, onfalocéntrico.
- Adicto a las teorías conspirativas.
- Devoto del wishful thinking.
- Analfabeto científico.
- Por principio se opone a todo lo que desconoce.
- Cultiva el lenguaje oscuro y el pensamiento vacío.
- La lógica argumentativa es algo de lo que se siente exento por mérito propio.
- Difunde sus disputas con la vulgaridad de una vedette pero ninguno de sus encantos.
- Reclama admiración y reverencia pero jamás muestra los motivos.
- Cree que escribir y publicar son los caminos al cielo de los elegidos.
- Considera que la interpretación y la ideología son credenciales de inmunidad que lo relevan de considerar los datos.
- Se ofende si se le pide que demuestre lo que afirma.
- Supone que nosotros somos el cemento de su propio pedestal.
- Siente que todos lo valoran por debajo de sus méritos, menos él mismo.
- Se esfuerza en ser irónico en todo momento porque desconoce el grotesco y el papelón.
- Toda tribuna es un púlpito y él un sumo pontífice.
- Se muestra valiente cuando no existen riesgos.
- Considera que la indiferencia de la gente es censura o persecución.
- Cuando no se sabe explicar –casi siempre- cree que los demás no saben comprenderlo.
- Produce metáforas con la ligereza de una gastroenteritis y con el mismo resultado.
Hace algún tiempo escribí un artículo llamado “Boluditos”, ahora creo que el título está por debajo de sus merecimientos.
*Imagen Travis Louise
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