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	<title>La Verdad y Otras Mentiras &#187; La Verdad y Otras Mentiras &gt;&gt; Angelita IX</title>
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	<description>Medicina y Literatura</description>
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		<title>Angelita IX</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:39:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aflichten</dc:creator>
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		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
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		<description><![CDATA[Palabras en fuga


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</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: medium;"><strong>Palabras en fuga</strong></span></p>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border-width: 0px; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita.comunic.jpg"><img style="border-width: 0px;" src="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita.comunic-large.jpg" alt="" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>XV</strong> </p>
<p style="text-align: left;"> - Hoy almuerzo con vos </p>
<p style="text-align: left;">Eugenia se acercó hasta mi escritorio desde donde le había hablado sin desviar la mirada de la pantalla de la computadora. Se ubicó a mis espaldas. Yo no me moví. </p>
<p style="text-align: left;">- ¿Trajiste comida?<br />
- No<br />
- Entonces olvidalo<br />
- Es la última vez. Te lo prometo<br />
- OK, pero te comprás un yogurth. Yo no soy una sucursal de la UNICEF </p>
<p style="text-align: left;">El edificio donde funcionan nuestras oficinas tiene un pequeño patio interno. Es un espacio al aire libre donde un par de árboles famélicos agonizan bajo la sombra implacable de los edificios. Hay dos bancos de plaza y una mesa de madera bastante deteriorada. A lo lejos, se escuchan los rumores de los autos y, esporádicamente, caen, planeando en el aire hasta depositarse delicadamente sobre el piso, servilletas usadas, paquetes de cigarrillos, cáscaras de banana y otras delicias que no me animo a mencionar. Sombra, ruido y una lluvia de objetos imprevisibles lo convierten en un sitio encantador. Allí decidimos almorzar. </p>
<p style="text-align: left;">Siempre había reconocido en Eugenia a una compañera solidaria. Tras su actitud de mujer agresiva dotada de una inteligencia capaz de desalentar la constante estrategia del cazador y la presa que domina las relaciones entre hombres y mujeres, se descubría a la persona tierna y sensible que era. En mi caso, al estar desprovisto de toda intención de conquista amorosa, se generaba un acercamiento sincero. De modo que lo que alejaba a los hombres que la rodeaban me resultaba completamente indiferente. Estaba inmunizado contra su aparente hostilidad lo que me abría las puertas de la Eugenia interior que los demás nunca llegaban a conocer. Era de una belleza discreta pero inquietante. Alejada de toda estridencia, desprovista de la vulgaridad de los excesos. Era suficiente tenerla cerca para percibir la contundencia de su despojada belleza. Mi actitud – que podría llamar “inocente”- me habilitaba  –al menos para mí mismo- a disfrutar de ella frontalmente, sin los subterfugios de las segundas intenciones.</p>
<p style="text-align: left;">Durante mucho tiempo me sentí orgulloso de esta situación aunque, últimamente, me había parecido percibir que a ella comenzaba a disgustarle. Comimos en silencio. Es extraño, pero sentí que conversábamos. Que nos decíamos cosas sin hablar. Luego fumamos recostados sobre el banco. Ambos miramos hacia el interior de la copa de un árbol que se desplegaba sobre nuestras cabezas. Los cuellos se extendieron todo lo posible y apoyamos las nucas sobre el respaldo del banco. Dos o tres rayos de sol, dispersos entre las hojas, trazaban caprichosos senderos de luz. Así nos quedamos percibiendo el modo en que el tiempo se demoraba en esa tegua que, ambos sabíamos, sería muy breve. </p>
<p style="text-align: left;">- Anoche escuché música acostado sobre la alfombra hasta las cinco de la mañana<br />
- ¡Qué bien! ¿Lo disfrutaste?<br />
- Es raro, pero sí. Mucho<br />
- ¿Y qué tiene eso de raro?<br />
- No me lo vas a creer<br />
- Hacé la prueba<br />
- Si alguien me hubiese visto en ese momento no pensaría que lo disfruto tanto<br />
- Tal vez lo disfrutes porque nadie te ve. Pero, ¿Por qué lo decís?<br />
- Lloré<br />
- ¿Y te sentiste bien?<br />
- Sí. Es extraño, ¿no?<br />
- Depende&#8230;<br />
- ¿De qué?<br />
- Del motivo, de la situación<br />
- No conozco el motivo y ya te describí la situación </p>
<p style="text-align: left;">Me miró con el rabillo del ojo sin mover el cuerpo. </p>
<p style="text-align: left;"> - ¿No te duele un poco el cuello?<br />
- Sí. Tal vez deberíamos abandonar esta posición tan antinatural.<br />
- Creo que sí. </p>
<p style="text-align: left;">Enderezamos nuestras cabezas. Yo sentí un mareo que me duró algunos segundos. Luego una lluvia de estrellitas luminosas circularon dentro de mis ojos en todas direcciones. Cuando pude recuperarme vi a Eugenia sentada sobre el césped. Me acerqué y me senté a su lado. El pasto estaba húmedo y emanaba un olor que me recordaba -aunque muy vagamente- una tarde de invierno, una música portuguesa, un fado tal vez, probablemente Amalia Rodigues, una radio portátil con funda de cuero marrón, el sonido errático de unas voces que no pude reconocer, el calor sonoro que brotaba de una estufa de querosene.</p>
<p style="text-align: left;">  - Sabés, temo que me esté pasando algo<br />
- Bueno, siempre es mejor a que no te ocurra nada<br />
- No estoy seguro<br />
- ¿De qué?<br />
- De si es mejor o no<br />
- Ya tendrás tiempo para que no te suceda nada cuando estés muerto<br />
- Es algo extraño, en el cuerpo, en la cabeza&#8230;<br />
- ¿Podés describirlo?<br />
- Creo que no<br />
- Hacé la prueba, tal vez puedas</p>
<p style="text-align: left;">Me esforcé en recorrer con el pensamiento las cosas que me habían sucedido durante aquellos días. No los hechos ni las circunstancias. Mas bien las sensaciones. Hice un mapa de mi cuerpo intentando localizarlas, describirlas. Pero esa cartografía resultó inútil, imposible. Tomé conciencia de un impedimento brutal. Sentí que había perdido una función que era tan natural que ni siquiera reparamos en su presencia. Imaginé lo que sentiría una persona a la que le amputaran una pierna. Pese a que le informan de la pérdida, a que comprende perfectamente lo ocurrido, en el momento en que por primera vez se levanta de la cama intenta apoyar el miembro que ya no tiene como si aún estuviese allí. Entonces cae. Y esa caída es el acto mediante el cual, por primera vez, comprende en toda su dimensión lo que en verdad le ha ocurrido.<br />
 <br />
- No puedo. Ya lo he intentado. No puedo.<br />
- No te preocupes, dejalo fluir hasta que lo averigües.<br />
- Sabés, creo que me he quedado sin palabras.<br />
- Es posible. Hay más cosas de las que podemos nombrar.<br />
- No entendés. Sin palabras te quedás solo, completamente solo.<br />
- Entiendo. Y lo terrible de esa soledad es que te condena a estar con vos mismo.<br />
- Creo que ya no sé quien soy<br />
- Hay que ser muy valiente para averiguarlo. Tal vez no quieras saberlo.<br />
- Tengo tanto miedo.</p>
<p style="text-align: left;">No pude seguir hablando. Me sentí mal. Avergonzado. Algo en mi cuerpo se agitaba sin que yo pudiera localizarlo. Una sensación extraña que me asustó bastante. No sé, raro, muy raro. Algo a la vez tristísmo pero que yo no quería que termine. Un ahogo como de cárcel. Pero también como si estuviese mirando por el ojo de una cerradura hacia afuera y descubriera que allí aún estba el sol. Como si esa luz  extraordinaria me diera directamente en las pupilas y me impidera ver otra cosa, y me diera náuseas y vértigo y taquicardia. No sé, no sé&#8230;  Eugenia pasó su brazo por detrás de mi cuello. Dejé caer mi cabeza sobre su hombro. Creo que lloré.</p>
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		<title>Angelita VIII</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:36:09 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
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		<description><![CDATA[Dios y las caderas


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</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: medium;">Dios y las caderas</span></strong></p>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border-width: 0px; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://siangelita.googlepages.com/sjakira.jpg/sjakira-full.jpg"></a></p>
<p style="font-weight: bold;"><span style="font-size: medium;">XIII </span></p>
<p>Llamé a casa y avisé que llegaría a la misma hora que todos los días. Angelita estaba exultante. Se la escuchaba de muy buen humor y llena de proyectos. No pude contarle nada de lo que me había sucedido durante esas horas. Tampoco me lo preguntó.</p>
<p>Es tan bueno abrir la puerta de casa. Dejarme penetrar por esa atmósfera. Internarme en esos pliegues del tiempo y el espacio. Hay allí un murmullo placentario. Una antigua música materna que te abriga del estremecimiento del mundo. Atento, suspendido quien sabe donde, Sebastián miraba un video clip de Shakira en TV. Me sorprendió. Hasta hoy lo enfurecía descubrirme extasiado cada vez que yo coincidía con esas imágenes. Me decía:</p>
<p>- <em>No lo puedo creer, no tenés explicación. Vas de Mahler a Shakira. ¿Quién te entiende?”. </em></p>
<p>Pero hoy ha quedado capturado en sus caderas. Hoy la anatomía me ha relevado de las explicaciones fútiles. Sentí que cuando lo abandonara ese embrujo lo tendría más cerca, estaría menos solo. Lo estaba esperando. No le hablé. No quise perturbar la ceremonia. En un instante habrá recibido esa revelación maravillosa. Sabrá &#8211; desde entonces, y para siempre &#8211; que el Dios que nunca le hice ver está en esas caderas. Lo buscará durante el resto de sus días en cada pelvis que se le cruce por la vida. Lo encontrará -siempre- todas las veces. Porque ese Dios es múltiple y se esconde en todas las mujeres.</p>
<p>No me miró. No se movió. Me hizo tan feliz. Ahora podrá, por fin, salirse de su madre. Comenzará a buscarla en cada mujer, que son la misma. Ahora tendría un compañero. Nos sentaremos juntos a ver ese espectáculo vulgar, extraordinario. Viajaremos montados a lomo de sus muslos. Nos tomaremos de las manos para que no nos derribe su vaivén animal. Bastarán esos instantes para percibir el misterio de todo lo que no somos. Nos dispondremos a gozar como primates con esa sagrada diferencia. Bienvenido.</p>
<p style="font-weight: bold;"><span style="font-size: medium;">XIV </span></p>
<p>El ambiente en casa parecía haber retornado a la normalidad. Incluso podría decirse que Angelita actuaba como si nunca hubiese ocurrido nada extraordinario. Su actitud hacía pensar que se restablecía una continuidad apenas perturbada por algún agujero negro del que ya casi no tenía memoria. <em>“Como decíamos ayer…”</em></p>
<p>Apenas un hilo que sostenía una pequeña gasa pintada con desinfectante marrón sobre su cabeza quedaba como la única huella de los últimos meses. Cuando aquella cicatriz desapareciera, nada recordaría ese drama ridículo que hoy había finalizado. Así es Angelita. Pura estrategia. Sólo recuerda lo que antes selecciona y lo demás no existió nunca. No está nada mal hacer invisible lo que nunca quisieras ver. Callar sobre el silencio es decir dos veces nada. Angelita sabe de eso y no me animo a juzgarla.</p>
<p>Pero, ¿proyectarán su sombra sobre el presente los espectros del pasado? ¿Podremos seleccionar nuestros recuerdos como los platos en un menú? Este lo comemos, este lo descartamos. Este me lo llevo, este lo dejamos. ¿Son nuestras elecciones esclavas de lo que no eligen?</p>
<p>Algo andaba muy mal. Nada bueno podía indicar esa tendencia a la interrogación absurda a la que desde poco tiempo atrás me estaba aficionando. Estaba buscando preguntas. Me detenía en ellas, sin interés real por sus respuestas. Por cierto, algo andaba muy mal…</p>
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</ol></p>]]></content:encoded>
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		<title>Angelita VII</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:33:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aflichten</dc:creator>
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		<category><![CDATA[angelita]]></category>

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		<description><![CDATA[Mi perro Dinamita


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</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: medium;"><strong>Mi perro Dinamita</strong></span></p>
<p style="border: medium none ; margin: 0pt;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border-width: 0px; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://sites.google.com/site/siangelita/dog.jpg"><img style="border-width: 0px;" src="http://sites.google.com/site/siangelita/dog-large.jpg" alt="" /></a></p>
<p style="border: medium none ; margin: 0pt;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: small;"><span style="color: #000000;"><span style="font-family: arial,sans-serif;"><span style="font-size: medium;"><strong>XII</strong></span><br />
</span></span></span></span></p>
<p>Me encontré por segunda vez en pocas horas en la calle y sin destino preciso. Aunque ahora con un considerable dolor en los testículos. Volví a la plaza buscando alguna orientación que por el momento no lograba vislumbrar. Bajo el ceibo, una pareja de adolescentes hablaba en voz alta, se empujaban y se besaban alternativamente dando torpes sorbos a una botella de cerveza. Bajo el banco, a pocos centímetros de las zapatillas de la chica, asomaba un bulto grisáceo cuya forma no pude identificar. Sentado sobre el césped disfruté del espectáculo. El chico tenía un tatuaje sobre un costado del cuello. Tal vez fuese un pez o una serpiente. No conversaban. No seguían ningún hilo argumental. No tenían un tema preciso. Sus palabras y sus gestos simplemente confirmaban a cada uno la presencia del otro. El lenguaje era un instrumento más para asegurarse el contacto entre ellos. No parecían tener necesidad de emplear las palabras como vehículo de sus ideas. Por el contrario, lo que las palabras –aparentemente huecas-  vehiculizaban era a ellos mismos. Eran su propio significado. La chica tocó el bulto con su pie y dio un salto. Se agacharon y lo tomaron entre las manos. Lo observaron unos instantes y luego lo arrojaron con asco. A mi lado, como un objeto inerte y sin voluntad, cayó la paloma muerta.</p>
<p>Subí al auto. Quince minutos más tarde ingresaba en la residencia donde –desde hacía dos años- estaba internado mi padre. El edificio era una casona antigua pero elegante y en excelente estado de conservación. Desde el frente podían verse las ventanas del primer piso abiertas y a varios ancianos deambulando en soledad. Se cruzaban sin verse. Aislados cada uno en el interior de sí mismo. En el único balcón tres mujeres jugaban a las cartas. Un jardinero que podaba las plantas, al verme, se acercó y me abrió la puerta. Beatriz, la enfermera, se sorprendió con mi presencia.</p>
<p>- ¿Pasa algo?</p>
<p>- No, simplemente pasaba y quise saludar al viejo.</p>
<p>- Suba, está en el comedor.</p>
<p>El ambiente era enorme. Nadie hablaba pero muchos caminaban siguiendo el perímetro del lugar. A través de las ventanas se escuchaban los ruidos de la calle. El televisor estaba encendido y mostraba escenas de un barco navegando en los mares del sur. Un grupo de expedicionarios se desprendía de la nave y bajaba a tierra en un gomón. En la playa había lobos marinos o focas y algunos pinguinos. Nadie miraba la pantalla. En el extremo opuesto a donde me encontraba, Manuel agitaba las piernas sentado en una silla con las manos juntas sobre sus rodillas y los pulgares haciendo un movimiento circular a gran velocidad sin que jamás se toquen. Me acerqué. No levantó la cabeza que apuntaba al piso. Decía algunas frases que no logré comprender y que se repetían incesantemente como siguiendo la reiteración infinita del movimiento de sus manos y sus piernas. Todo él giraba velozmente en el mismo lugar sin avanzar en ninguna dirección. Estaba detenido, pero moviéndose a gran velocidad. Imaginé la rueda de un coche atascada en la arena. Máxima aceleración, pero sin desplazamiento. Le acaricié el mentón pero no pareció percibirlo. Yo, en cambio, me estremecí por completo.</p>
<p>- Manuel…soy yo.</p>
<p>Me miró sin ninguna expresión. Al cabo de algunos segundos -que me parecieron eternos- se sonrió. Bajó la cabeza y continuó con aquellos complejos movimientos y reiterando palabras en un idioma que me resultaba ajeno. Me agaché, abracé sus rodillas que no dejaron de temblar. Puso su mano sobre mi cabeza. No pude mirarlo a los ojos. Habló.</p>
<p>- Mi perro, se llama Tomás. Es tan bueno y tan lindo. Todos los quieren, pero mamá dice que lo echará a la calle.</p>
<p>Ahora fui yo quien tomó su cabeza entre los brazos y lo acuné consolándolo.</p>
<p>- No te preocupes Manuel, yo voy a hablar con ella.</p>
<p>- ¿Seguro?</p>
<p>- Quedate tranquilo, tu Tomás no se va a ir de casa.</p>
<p>- Gracias</p>
<p>Se tranquilizó. Desapareció la expresión de dolor que hasta un instante atrás lo tenía atrapado. Me sentí bien al notar que mis palabras le ofrecían cierta calma.</p>
<p>- ¿Sabés quien soy?</p>
<p>Me miró y recorrió mi cara con sus dedos. Se detuvo en los ojos.</p>
<p>- ¿Llorás?</p>
<p>- Creo que sí.</p>
<p>- A tu perro…¿también lo echaron?</p>
<p>- Sí. Pero no voy a permitir que a vos te ocurra lo mismo.</p>
<p>- ¿Cómo se llamaba?</p>
<p>- Dinamita, así se llamaba mi perro.</p>
<p>Beatriz se acercó y nos dijo que era la hora del almuerzo. Manuel la tomó del brazo y se alejaron. Caminaba con pasos cortos, rígidos. Arrastraba sus pies y era notorio que, si la enfermera no lo sostuviera con firmeza, se caería al piso de inmediato. Se dio vuelta y me saludó con la mano. Sonreía. Salí.</p>
<p>Pensé en lo notable que era que mi padre ya no sabía quien había sido justo cuando yo comenzaba a averiguarlo. Que el abrazo que acababa de darle hacía unos minutos se lo había negado empecinadamente mientras podía recibirlo. Que sólo encontré un camino hacia él cuando ya no éramos capaces de cruzarnos. Que ese hombre que acababa de dejar era la cáscara vacía del que yo ya nunca podría encontrar.</p>
<p style="margin: 0pt 0pt 0pt 18pt;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
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		<title>Angelita VI</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:29:51 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
		<category><![CDATA[angelita]]></category>

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		<description><![CDATA[Huevos no encuentran la salida 


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			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: medium;">Huevos no encuentran la salida </span></strong></p>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border: 0px none; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://sites.google.com/site/siangelita/ang.paloma.jpg"><img style="border: 0px none;" src="http://sites.google.com/site/siangelita/ang.paloma-large.jpg" alt="" /></a></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">XI </span></strong></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Sin saber exactamente cómo llegue al estacionamiento subterráneo del Teatro San Martín. Dejé el auto y caminé por Corrientes deteniéndome en bares y librerías. Entraba, revisaba cada rincón buscando algo que, hasta el momento, no podía precisar. Tomé café, leí las contratapas de muchos libros, miré las caras de decenas de personas, probé unos cuantos discos. No encontré nada que aclarara mi incertidumbre. Comprendo que es conveniente conocer qué se busca antes de hacerlo pero, después de todo, no está nada mal buscar sólo para encontrar algo que seguir buscando. No lo encontré. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Todo el tiempo me acompañó una rara sensación de estar haciendo algo incorrecto. De hallarme en un lugar impropio y en un momento no permitido. A las 12,30 subí al auto y fui a plaza Las Heras. Bajo el ceibo, con los ojos semicerrados, Eugenia dormitaba al sol. Me paré frente a ella y observé su respiración pausada. El hueco de la garganta subiendo y bajando. Un mechón de cabello cruzaba su boca. La luz del mediodía destacaba el vello de su brazo y la sombra del mentón sobre el nacimiento de los pechos. Desee que no despertara, pero lo hizo. No se sobresaltó. Abrió los ojos y me miró, luego metió la mano en su mochila, sacó una manzana y me la ofreció. </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">El sándwich ya me lo comí. Es lo que hay…</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Gracias</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">El unicornio, ¿sobrevivió?</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Sí, claro, todo salió muy bien. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Eugenia y Angelita se vieron dos o tres veces. En las fiestas de fin de año de la empresa. Lo de ellas fue un flechazo. Odio a primera vista. Nunca conocí los motivos pero me acostumbré rápidamente a ello. </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">No pienso preguntarte qué hacés acá.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Mejor. No sabría que responderte.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Sentate</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Caminé toda la mañana por Corrientes, bares, librerías.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Lo encontraste?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Qué?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Lo que buscabas</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">No</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Bueno, al menos es un comienzo</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">No sé qué buscaba</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Eso no tiene ninguna importancia. De todos modos nadie lo encuentra.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Es cierto. ¿Entonces para qué buscarlo?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Porque la cosa es buscar. Cualquier boludo encuentra.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Vos nunca tenés preguntas sin responder?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Miles, de todo tipo, en todo momento.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Yo hasta ahora pensaba que no tenía.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Vos no pensabas entonces. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Se puso de pié. Se sacudió las migas de pan. Yo miré para otro lado. Tuve que esforzarme mucho para no mirarle las tetas.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Caminamos cinco cuadras sin hablar. Llegamos a la oficina y nos abrió el portero. Entramos. Eugenia detuvo la puerta con el pié y me tomó del brazo.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> ¡</span></span></span><span lang="ES-TRAD">Andate!</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">No sé que hacer. No encuentro ningún lugar hacia donde tenga ganas de ir.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Eso incluye esta maldita oficina. Aunque no te hayas dado cuenta. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Entré. Llamé el ascensor. Eugenia se paró detrás de mí. Cuando llegó abrí la puerta corrediza. Me empujó hacia el interior. Cerró. Apretó el botón del piso ocho. El ascensor inició su marcha. Abrió la puerta en plena marcha y se detuvo bruscamente entre el segundo y el tercero. La miré. Me acorraló contra la pared y apretó mis testículos con fuerza. Ví mi cara de espanto en el espejo. </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Qué hacés?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Te aprieto los huevos</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Pero, ¿por qué?</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Porque no encuentro una forma menos brutal de despertarte. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">La presión se tornaba insostenible. Me costaba respirar. Eugenia me miraba como si se tratara de una situación común y corriente. Abajo golpeaban la puerta y gritaban algo que no logré entender. Extraje mi brazo de entre los suyos y le apreté un pecho con todas mis fuerzas. Sentí en los dedos como se deformaba hasta achatarse por completo. Con la otra mano la tomé del cuello y atraje su cabeza. La besé con violencia hasta abrirle la boca y morderle la lengua. Me soltó. Cerró la puerta. Al llegar al octavo salió. Apretó Planta Baja y cerró la puerta. El ascensor bajó llevándome de nuevo a la salida. ¿La salida? </span></p>
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</ol></p>]]></content:encoded>
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		<title>Angelita V</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:27:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aflichten</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
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		<description><![CDATA[Burbujas suicidas


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</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: medium;"><strong>Burbujas suicidas</strong><br />
</span></p>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border-width: 0pt; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://sites.google.com/site/siangelita/angelitA11.jpg"><img style="border-width: 0pt;" src="http://sites.google.com/site/siangelita/angelitA11-large.jpg" alt="" width="245" height="420" /></a></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"> IX</span></strong></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"> </span></strong><span lang="ES-TRAD">Me quedé un largo rato bajo el agua de la ducha. Luego me senté en el piso de la bañera y dejé que el chorro caliente cayera sobre mi nuca. Hice burbujas de jabón soplando a través de un anillo roto de la cortina de baño. Cientos de esferas transparentes de todos los tamaños inundaron el ambiente. Algunas tiritaban trémulas, otras dibujaban pequeños arco iris o, sencillamente, se suicidaban contra el espejo transformándose en espesas gotas de agua que resbalaban en cámara lenta en dirección a la mesada. Repasé en mi memoria reciente la alegría exultante de los chicos jugando en el living. La seriedad con que hicieron sus votos de silencio. Nada une más durante la infancia que transgredir las normas, que cometer alguno de esos delitos ingenuos que son todo lo perversos que podemos ser en ese momento de la vida. Sentí lástima porque Angelita se privaba de aquellas alegrías y prohibía a los demás de un ejercicio libre del placer. Estaba presa de su propia imagen tan severa y tan amarga. Tal vez yo mismo fuera el responsable de esa situación y entonces Angelita tendría razón y yo estaría equivocado. Imaginé lo que diría si entrara al baño en ese instante y lo encontrara invadido por burbujas, el espejo chorreando, el piso empapado, la toalla abandonada sobre el lago en que se había convertido el piso. No sé por qué pero entonces me puse de pie y oriné en lavatorio. Vacié mi vejiga hasta que la última gota de aquel líquido caliente y ámbar se escurrió a través del orificio de la pileta. Me sentí mejor. Salí desnudo y mojado para acostarme sobre la alfombra. Me puse los auriculares y presioné <em>Play</em> en el reproductor.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">X </span></strong></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Por la mañana Angelita se despertó lívida. Tuvo náuseas, mareos, dolor de panza y cólicos pelvianos. La ayudé a vestirse y a revisar sus papeles de la mutual y los documentos antes de guardarlos en la cartera sujetados por una bandita elástica. Quise llevarle las cosas para que no se esfuerce pero al intentarlo me empujó y tomó ella misma su mínimo equipaje. Elena, la señora que nos ayuda dos veces por semana, vino muy temprano para tomar el relevo en el cuidado de los chicos que todavía dormían. Angelita se detuvo en la puerta antes de salir, se dio vuelta y miró detenidamente la casa. Tal vez se estuviera despidiendo, pero no me atreví a preguntárselo. La señora Elena me hacía señas a escondidas indicándome que me la llevara de una vez.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">La clínica estaba casi desierta a esa hora de la mañana. Varias mucamas limpiaban los pisos por lo que tuvimos que esperar algunos minutos para atravesar el pasillo hasta la administración. Allí completamos unos formularios y entregamos la documentación y la receta con la cita del doctor Bronstein. Una enfermera nos acompañó hasta el área de cirugía. En el ascensor Angelita continuaba con el período de silencio que había comenzado desde el momento en que se levantó. Esperamos en la puerta del quirófano hasta que apareció el doctor para darnos la bienvenida. Parecía especialmente alegre esa mañana lo que contrastaba con el clima trágico que hasta ese momento yo había vivido. Al verlo Angelita se iluminó. Compuso una sonrisa ancha y expresiva y festejó ruidosamente cada comentario del médico. Ingresaron a través de una puerta vaivén. El doctor Bronstein me dijo que no tardarían mucho y que podía ir hasta el bar a tomar un café mientras él hacía su trabajo. Yo preferí quedarme en la sala de espera. Me saludó con afecto y una palmada en la espalda. Angelita ingresó delante de él sin darse vuelta ni responder a mis palabras de despedida.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Sentado en esa sala vacía tuve la duda de no estar comportándome como un perfecto cretino. Era muy fácil esperar allí tranquilamente sin tener que ofrecer el propio cuerpo en una situación de tanta indefensión. Finalmente era Angelita, y no yo, quien en ese preciso momento estaba exponiendo su cabeza al bisturí del doctor Bronstein. Tal vez yo fuera menos noble y solidario de lo que quería creer. Pensé que inexorablemente todos morimos sin conocer el valor exacto de lo que somos. No sé cómo, ni a causa de qué, pero pensé en el futuro. Quise aclarar la dirección hacia la que me dirigía. Busqué un destino, alguna meta tras de la cual orientar mis pasos. Tuve la sensación de que estaba transcurriendo en un eterno presente. Moviéndome, sí, pero sin ir hacia ninguna parte. Como la rueda de un auto atrapada en la arena.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">No habían pasado quince minutos cuando se abrió la puerta y reapareció Angelita conversando animadamente con el doctor y una asistente. Distribuyó besos y agradecimientos en voz alta. Salió con un pequeño frasco de vidrio en la mano y una mínima venda atada con hilos de sutura sobre el ecuador de su cabeza. El doctor me saludó agitando su mano y volvió a ingresar tan alegre como había llegado. Angelita caminó hasta mi lado y se detuvo.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Y? ¿Qué estás esperando? ¡Vamos! ¿O pensás pasar toda la mañana en este lugar?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Estás bien?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Sí, claro, ¿no lo estás viendo?</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Subimos al auto y desde entonces no paró de hablar. Hizo planes acerca de las tareas que la esperaban en la casa. Repasó una larga lista de compras que debía realizar esa misma tarde. Reiteró varias veces una serie de halagos hacia el doctor y su equipo. Preguntó por los chicos y me acusó de imprudente al confiar a una persona casi desconocida el traslado de los chicos hasta el colegio. Me dijo que esa mañana había encontrado el baño peor que un chiquero y que nadie que no fuera yo podía ser el responsable de aquel desatino.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">El frasquito con un líquido verdoso y una pequeña masa informe flotando en su interior permaneció atrapado en las manos de Angelita. Al parece el doctor envió un fragmento para analizarlo y le obsequió a ella –a modo de trofeo- el cuerno que con tanta dignidad había transportado en su cabeza durante los últimos seis meses.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"> </span><span lang="ES-TRAD">Al llegar a casa le comenté que había arreglado para tomarme el día libre y acompañarla. Me dijo que prefería que vaya a trabajar ya que quedándome sólo entorpecería sus movimientos dentro de la casa y, sin más trámites, me acompañó hasta la puerta y la cerró en mis narices. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Me encontré en la calle sin saber exactamente qué hacer. Eran las nueve de la mañana y la perspectiva de tantas horas vacías por delante me aterró. Sentado en al auto me dispuse a evaluar las opciones aunque todo indicaba que lo más prudente sería ir a la oficina. Hice un esfuerzo por no pensar en que más allá de la casa o el trabajo el mundo me resultaba completamente ajeno e inhóspito. Pero fue inevitable, ya lo había pensado, y no tenía ningún sentido negármelo.</span></p>
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		<title>Angelita IV</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:26:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aflichten</dc:creator>
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		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
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		<description><![CDATA[Mientras el lobo no está 


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</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: medium;">Mientras el lobo no está </span></strong></p>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border-width: 0pt; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita1.jpg"><img style="border-width: 0pt;" src="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita1-large.jpg" alt="" width="420" height="240" /></a></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">VIII</span></strong></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Esa noche preparé milanesas con puré para los chicos y una sopa de fideos cabello de ángel para Angelita que debía cumplir con ocho horas de ayuno previas a la intervención. Llamativamente aceptó el plato y hasta me agradeció que se lo haya llevado a la cama. Le di el sedante indicado por el doctor. Coloqué un almohadón detrás de su espalda y la acompañé hasta que terminó de comer. Se secó la boca con una servilleta de papel y luego me miró desde abajo –yo ya estaba de pié- y lloró sin estruendos sorbiéndose los mocos sin verguenza. Lo interpreté como una confesión. Estiré mi mano y la tomó con la suya. Recordé las manos de Eugenia apretándome los ojos. Recordé el horrible gorgeo de la paloma y lo encontré similar al ruido que Angelita hacía con ese llanto contenido. </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Parecés una paloma sobre la rama de un árbol.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿En serio? Sos tan dulce… </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Los chicos quisieron saludar a su madre y desearle suerte con la operación. Un par de minutos después ya estaban saltando sobre la cama mientras Angelita se sacudía como un muñeco de trapo. La besaron y la abrazaron. Nicolás le preguntó: </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Al cuerno, no lo vas a extrañar?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Y por qué tendría que extrañarlo? No veo la hora de sacármelo de encima.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">A mí gusta y hasta puede resultar muy útil.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Útil?</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Si, como perchero o para colgarle pelotitas con luces y convertirte en árbol de Navidad. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Angelita le arrojó una almohada y volvió a llorar prolijamente. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Llevé a los chicos a la cocina y les serví helado que había comprado de vuelta de la oficina. Conversamos sobre el día siguiente. Les aclaré que no se trataba de nada grave, que todo sería rápido y efectivo y que en pocas horas estaríamos de vuelta en casa. Se ofrecieron a colaborar en lo que fuera necesario. Luego nos descalzamos y fuimos todos en puntas de pie y en completo silencio hasta la habitación. Espiamos. Angelita dormía profundamente. Ya no lloraba, ahora roncaba en un tono sostenido menor con largos soplidos y breves inspiraciones. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Volvimos a la sala y volcamos sobre la alfombra todo el contenido de una caja repleta de autitos de juguete. Demarcamos un circuito con sillas, zapatos y hasta peras y manzanas que señalaban las curvas. Con una fuente de la cocina construimos una rampa y nos peleamos a trompadas y mordiscos hasta elegir con que autito jugaría cada uno. Sorteamos con una moneda el orden de largada y corrimos carreras, una tras otra hasta que, primero Nico, y luego Sebi se fueron quedando dormidos sobre la alfombra. Los acompañé hasta la cama y allí sellamos un<span> </span>pacto de caballeros. Yo les permitiría no bañarse esa noche y ellos jamás le contarían a su madre que jugamos carreras de autos sobre el piso del living. A Angelita la enfurecía cuando intentábamos hacerlo. Gritaba a voz en cuello que se notaba que ninguno de nosotros tenía que quitar las marcas del piso, que no valorábamos nada, que sigan nomás sigan así, que irán por la vida como gitanos. Nosotros nos mirábamos y contábamos con los dedos para ver cuanto duraría esta nueva crisis. Sebastián llevaba un registro meticuloso de esos episodios y, cuando por fin se calmaba, decía por ejemplo: &#8211; <span style="font-style: italic;">“Lástima, ocho segundos más y era record”.</span> Nos escupimos las palmas de las manos y luego las refregamos unas contra otras para garantizar nuestro pacto de silencio. Sucios y agotados se durmieron antes de que apagara la luz.</span></p>
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</ol></p>]]></content:encoded>
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		<title>Angelita III</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:23:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aflichten</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
		<category><![CDATA[angelita]]></category>

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		<description><![CDATA[El doctor, la paloma y las tetas 


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</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><span style="font-size: medium;">El doctor, la paloma y las tetas </span></strong></p>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border-width: 0pt; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita10.jpg"><img style="border-width: 0pt;" src="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita10-large.jpg" alt="" width="420" height="396" /></a></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"> </span></strong></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">VI</span></strong><span lang="ES-TRAD"><br />
</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">El día anterior a la fecha prevista para la operación de Angelita hice todos los preparativos para que ningún detalle imprevisto perturbara una jornada tan importante. Arreglé los traslados de los chicos con la madre de uno de sus compañeros, dejé preparada comida lista para calentarse en el microondas, la ropa para cada uno sobre su silla y luego me fui a trabajar. No logré concentrarme en ninguna de las tareas. Deambulé de una a otra oficina con la intención de poder conectarme con algo que sacara de mi cabeza la incertidumbre del día por venir. Llegó la hora del almuerzo sin que hubiera logrado nada productivo durante toda la mañana. Era lunes y feriado escolar. Llamé a casa pero los chicos seguramente aún dormían y ella hacía tiempo que no atendía el teléfono. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Por primera vez desde que volvimos del consultorio del Dr. Bronstein tenía mi hora de almuerzo libre. No tenía apetito, decidí caminar. Circularon por mi mente las imágenes de Angelita en la cama, su cara pálida, el tono lúgubre que había adquirido su voz, su cuerpo notablemente adelgazado. Pensé en el famoso cuerno. Reproduje la sensación táctil de esa protuberancia de su cuero cabelludo. Pude -por algunos instantes- salirme de la atmósfera asfixiante donde Angelita me había sumergido. Comprendí con claridad la insignificancia del problema médico y la desproporción con que su enfermiza repercusión afectó el funcionamiento de nuestro hogar. La sensación permanente de culpabilidad que tenía desde entonces. El modo absurdo con que venía actuando como si realmente fuese responsable de algo aunque no supiera exactamente de qué. Me sentí el Sr. K deambulando por los pasillos de los tribunales. Me reconocí ridículo. Me causé gracias. Me reí solo. Me senté en un banco de la Plaza Las Heras y respiré profundamente el sol tibio del mediodía. Tuve ganas de alambrar ese instante tan privado. Tuve deseos de Tom Waits, y supe que esa noche le haría una visita. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Me recosté sobre el banco hasta apoyar la cabeza y me detuve mirando los jirones de cielo que asomaban entre la copa de un ceibo. Imaginé que la obesa paloma que tenía a pocos metros de mi cabeza se aprontaba para cagar justo a la altura de mi mentón. La maldije, pero no me moví. Tampoco ella. Nos miramos de un modo desafiante. Analicé la situación, era evidente que la gravedad estaba a su favor. Decidí que si efectivamente se animaba a hacerlo, la perseguiría hasta el fin del mundo hasta retorcerle el pescuezo y ver brotar todas sus vísceras a través de ese puto pico con el que ahora producía un horrible gorgeo. Sentí que invadía mi territorio. Ese estrecho retazo de tiempo y espacio donde, por primera vez en mucho tiempo, me había sentido inmotivadamente feliz. La odié con ferocidad. Supe que sería capaz de convertirme en un criminal de palomas. En un asesino por naturaleza que disfrutaría del daño que le causaba a otro ser vivo. En una bestia. Me desconocí. Me asusté. Entonces dos manos me taparon los ojos. Las sentí a la vez enérgicas, calientes y húmedas. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"> </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD">VII</span></strong></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><strong></strong><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Seas quien seas te recomiendo sacar tus manos en este preciso instante si no querés recibir sobre ellas una voluminosa deyección de paloma.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Las manos se retiraron con rapidez y apareció la cara de Eugenia primero y su cuerpo nervioso agitando los brazos como intentando sacudirse algo muy asqueroso después. Daba pequeños saltitos histéricos y emitía agudísimos silbidos a través de su boca apenas abierta y con los labios fruncidos. </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Bueno, ya está, no pasó nada.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Me engañaste…con lo de la paloma. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Miré hacia la rama del ceibo y ella acompañó mi mirada. La paloma permanecía en su puesto.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">La muy turra me tiene amenazado.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">La turra que te tiene amenazado a vos nos es justamente una paloma.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿A quién te referís?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">A quien ocupa tu cerebro hasta hacerlo completamente inútil.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Bueno, esa persona tiene un cuerno en su cabeza que mañana le extraerán en un quirófano y no se trata precisamente del “cuerno de la abundancia”.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Lo que a vos te abunda es la escasez tesoro.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Eugenia se sentó a mi lado observando de reojo los movimientos de la paloma. Se sacó una pequeña mochila que cargaba sobre la espalda y extrajo un recipiente plástico del que tomó un sándwich de jamón, queso, huevo y tomate y una botellita de agua mineral. Acomodó sus cosas al costado del banco. Tomó el sándwich con ambas manos y, con un movimiento preciso, lo partió en dos mitades. Abrió la boca de un modo que me pareció exagerado y mordió un trozo mientras con la otra mano, elevada a la altura de mi boca, me apuntaba con la mitad restante. Lo tomé. Comimos en silencio durante un largo rato hasta terminar con ese almuerzo compartido. Antes de tragar el último bocado, con la boca aún llena, le dije: <span style="font-style: italic;">“gracias”.</span> </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Ahora podés decir que tu compañerita de laburo te invitó a almorzar.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Es cierto. Pero no tengo a quien contárselo. Es una lástima. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Pensé que era verdad. Que en realidad ya no tenía nadie a quien contarle nada. Aunque, para ser sinceros, tampoco hasta ahora había notado esa carencia. </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿A qué hora será la autopsia?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿La qué?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Tu mujer, ¿a qué hora la operan?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Ah, a las 7,30</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">OK, mañana no vengas a trabajar.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Sí? No me digas, ¿y desde cuando vos tenés la autoridad suficiente como para otorgar licencias al personal?</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Yo me encargo, no te preocupes. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Eugenia se puso de pié y se sacudió las migas del pantalón. Luego se agachó sobre el banco y acomodó sus cosas en la mochila. Dos pechos consistentes pero sobrios asomaron desde su blusa. Se detuvo en esa posición.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Ya está? ¿Terminaste?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Si terminé con qué?</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">De mirarme las tetas, digo. ¿Podemos volver a la oficina?<br />
</span></p>
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		<title>Angelita II</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:17:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aflichten</dc:creator>
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		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
		<category><![CDATA[angelita]]></category>

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		<description><![CDATA[Las lunas de Angelita


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</ol>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las lunas de Angelita</strong></p>
<p><img class="aligncenter size-medium wp-image-499" title="angelita5-large" src="http://www.laverdadyotrasmentiras.com/wp-content/uploads/2009/12/angelita5-large-300x118.jpg" alt="angelita5-large" width="300" height="118" /><br />
<strong>IV</strong></p>
<p>Angelita adoptó una actitud de encierro. Pasaba casi todo el día en el cuarto, acostada y a oscuras. Yo llevaba y traía a los chicos de la escuela empleando mi hora de almuerzo y corriendo por la tarde para llegar a tiempo. Luego hacía las compras indispensables y me dedicaba a preparar la ropa para el día siguiente y algo sencillo para cenar. Las tareas domésticas se hacían, aunque con notables diferencias respecto de cuando era ella quien organizaba la casa. Los chicos, sin embargo, parecían contentos y colaboraban gustosamente en todo cuanto les pedía. Nos arreglábamos.</p>
<p>En más de una ocasión intenté deslindar mis responsabilidades respecto de lo que le ocurría a Angelita pero se negaba a escuchar razones. Es muy poco probable que ella modifique una opinión una vez que la ha adoptado. Claro, tal vez todos hagamos algo semejante. Es doble trabajo formarse un criterio respecto de un asunto y luego verse obligado a hacerlo nuevamente porque la realidad o los argumentos nos demuestran que estábamos equivocados. Economía racional podríamos llamarlo. Angelita la practicaba regularmente. Después de todo la realidad es tan poca cosa. En cierta medida todos vivimos encapsulados en nuestros propios mundos sin atender demasiado a lo que suceda fuera de él.</p>
<p>Una noche –luego de varios fracasos- le llevé a la habitación pizza y helado de sambayón, dos de sus comidas preferidas. La habitación estaba a oscuras. Tropecé con la cama y casi vuelco la comida sobre Angelita. Se sobresaltó. Me disculpé y le ofrecí la cena.</p>
<p>-         Esas porquerías le diste de comer a tus hijos.</p>
<p>-         Hasta donde recuerdo eran tus platos preferidos.</p>
<p>-         Hasta donde yo recuerdo vos no me hacías crecer un cuerno monstruoso en la cabeza. Ya ves, las cosas van cambiando.</p>
<p>Dejé la bandeja en la mesa de luz y salí. Nicolás miraba la escena a través de la puerta entreabierta.</p>
<p>-         ¿Menstruación?</p>
<p>-         Cuerno. Cuerno cutáneo dijo el doctor.</p>
<p><strong>V</strong></p>
<p>Desde hace un tiempo me sucede algo muy extraño. Un comportamiento inusual e inexplicable pero al que no puedo resistirme. Me despierto de madrugada y me quedo un rato en la cama, inmóvil, casi sin respirar, hasta estar seguro que Angelita está profundamente dormida. Entonces salgo de la habitación, tomo el reproductor MP3 de mis hijos, me ajusto los auriculares, me acuesto sobre la alfombra de la sala y escucho a todo volumen un único tema de Tom Waits: “Long way home”. Repito una y otra vez esa canción mientras me captura un estado difícil de describir. Una especie de éxtasis muy inquietante. Una sensación a la vez angustiosa y placentera hasta que finalmente comienzan a brotarme algunas lágrimas, tímidas primero, para convertirse luego en un llanto convulsivo y moqueante. Entonces rápidamente aborto el proceso ante el terror de despertar a Angelita o a los chicos y ser descubierto en una situación que no sabría justificar. Hasta ahora no he logrado controlar la apremiante necesidad de hacer esto dos o tres veces por semana. Podría decir que lo deseo intensamente. Que aquel llanto es para mí algo maravilloso que resuelve la creciente tensión que ese deseo tan imperativo me provoca.</p>
<p>No suelo hacerme preguntas acerca de cosas de las que sospecho que no encontraré respuestas. Hace años que he abandonado esa actitud adolescente. Pero no he podido evitar pensar en esto más de una vez. Incluso me he planteado comentarlo con Angelita, pero deseché esa idea de inmediato. Tampoco ella es aficionada a los interrogantes estériles y ambos profesamos una desprecio visceral por el psicoanálisis con lo que también esa vía quedaba descartada. Hemos asistido muchas veces al espectáculo bochornoso de esas personas que emergen de la psicoterapia luego de algún naufragio existencial más o menos trascendente. Ambos hemos sufrido esa estúpida idea que indica que “hay que decirlo todo”. Me repugnan esos individuos autocentrados que orbitan como planteas enloquecidos alrededor sus ombligos guiados por la brújula de su propio deseo hipostasiado al infinito. Más bien creo que debo dejar que las cosas sucedan. No todo tiene una explicación razonable. Y es mucho mejor algo sin explicación que algo explicado mediante el empleo forzado de dos o tres ideas rudimentarias aplicadas indiscriminadamente a todo cuanto le ocurra a una persona. Después de todo, Tom Waits siempre estará allí. Las noches siempre me aportarán su guarida de silencio y oscuridad para que tales cosas ocurran. Puedo vivir con los bolsillos del alma cargando un secreto tan mínimo y tan inocente. Peores cosas he visto por la vida.</p>
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		<title>Angelita I</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 21:12:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>aflichten</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[SERIE Angelita]]></category>
		<category><![CDATA[angelita]]></category>

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		<description><![CDATA[A mi mujer le ha salido un cuerno en la cabeza.


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			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><span style="font-size: medium;">El cuerno de la abundancia </span></div>
<p style="clear: both; text-align: center;"><a style="border-width: 0pt; margin-left: 1em; margin-right: 1em; background-color: transparent;" href="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita2.jpg"><img style="border-width: 0pt;" src="http://sites.google.com/site/siangelita/angelita2-large.jpg" alt="" width="313" height="420" /></a></p>
<p><span style="font-size: medium;"><span lang="ES-TRAD"> </span></span><span style="font-size: medium;"><span lang="ES-TRAD">I</span></span></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>A mi mujer le ha salido un cuerno en la cabeza.</p>
<p style="font-weight: bold;"><span style="font-size: medium;"><span lang="ES-TRAD">II </span></span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Lo</span><span lang="ES-TRAD"> descubrió hace seis meses mientras se frotaba el cabello con champú de manzanilla. Salió del baño envuelta en una toalla azul con dibujos de Twity que nos había regalado </span><span lang="ES-TRAD">la tía Emilse</span><span lang="ES-TRAD"> cuando nació Nicolás, el menor de nuestros hijos. Chorreaba grandes gotas espumosas que iban dejando una estela como de mar en retirada sobre el piso de la sala. </span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">- Fíjate, noté algo, una dureza, por acá.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Revolvió su pelo mojado hasta localizar </span><span lang="ES-TRAD">la protuberancia. Tomó</span><span lang="ES-TRAD"> mi mano y la guió hacia el sitio exacto mientras inclinaba el cuello en dirección al piso con lo que una mezcla de agua y baño de crema comenzó a caer directamente sobre mi pie derecho. </span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Toqué la zona con delicadeza, apliqué meticulosos movimientos circulares y diversos grados de presión para explorar no sólo el tamaño sino la consistencia de ese bulto. Era más o menos esférico, de alrededor de dos centímetros de diámetro y un volumen no mayor al de una avellana. Parecía sólido, aunque algo depresible; consistente pero no pétreo; irregular, pero no rugoso. Cuando finalicé mi exploración Angelita me miró con ojos expectantes, ansiosa. </span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">-¿Y, qué sentís? </span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">- Bueno, para empezar, mi pié derecho completamente mojado y pegajoso</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">- No seas idiota, estoy preocupada, ¿qué puede ser?</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">- No lo sé, un bultito, no parece nada importante. ¿Estás segura de que no estuvo siempre allí?</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">- Completamente, recién hoy lo noté. No me duele pero sé que antes no lo tenía.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">- Bueno, tal vez haya que observarlo durante algún tiempo. Registrar si crece o si se modifican el tamaño o el aspecto antes de hacer una consulta con el médico.</span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Se recogió el cabello con un movimiento brusco hacia atrás con lo que las gotas alcanzaron el espejo y la ventana balcón dejando ahora un dibujo como de lluvia de verano sobre los vidrios. Dio media vuelta y se marchó de regreso al baño. No escuchó mi respuesta. </span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Angelita siempre me utiliza para confirmar lo que cree, como un espejo viviente de sus propias opiniones. Lo que yo piense no tiene para ella ninguna importancia. Si en algún caso mi función especular no avala sus opiniones o las contradice, inmediatamente descarta mi punto de vista. Es admirable el modo como ha logrado tenerme en cuenta exclusivamente cuando coincidimos e ignorarme cuando no es así. Podría decirse que habla consigo misma a través de mi persona. Yo la admiro también por eso. </span></p>
<p><span lang="ES-TRAD">Cenamos un <em>panache</em> de coliflor gratinado. Miré el plato durante algunos segundos. Tomé una pequeña porción con el tenedor y la retuve para percibir el olor nauseabundo que despedía. Apoyé la porción sobre mi lengua y sentí todo el fuego del infierno sobre su superficie. No me animé a escupirlo. Tragué. Una oleada de lava volcánica atravesó mi esófago. Tosí, bebí, sudé.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Creo que no me gustan la coliflor.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Sí, te gusta. </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Dictaminó Angelita con firmeza. Sin dudarlo ni por un instante. Comí, en silencio, mientras pensaba en mamá y en todas esas cosas. Sebastián –mi hijo mayor- me miró con lástima o asco, o algo así. Empujó su plato hasta el centro de la mesa y dijo: </span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">- Esto es una mierda. ¿Hay salchichas?</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Me volvió a mirar, ahora con aire de satisfacción. Yo sentí vergüenza y orgullo, y todas esas cosas.<br />
</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"> </p>
<p style="margin-left: 18pt;"><strong><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size: medium;">III</span></span></strong></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">En menos de un mes el bulto en la cabeza de Angelita había duplicado su tamaño. Pasaba largos ratos mirándose en el espejo mientras sostenía sus cabellos con una mano y con la otra recorría la prominente superficie que asomaba ya unos tres centímetros. Yo empezaba a preocuparme pero ella se negaba a ir al médico. Tenía miedo, y en sus fantasías hacía diagnósticos cada vez más catastróficos. Poco a poco se fue poniendo taciturna e irritable. Daba la impresión de estar viviendo una interminable menstruación. Conocía ese estado ya que cada mes la afectaba durante cuatro o cinco días. Entonces su ánimo se tornaba lunático, todo le molestaba más de lo usual. La vida carecía de brillo, nada la entusiasmaba. Permanecía encerrada en su cuerpo sangrante aislada de un mundo hostil del que nos hacía responsables. Particularmente a mí. Pero un día, de pronto, amanecía alegre y comunicativa con lo que todos en la casa comprendíamos que había finalizado el período de penitencia al que habíamos estado sometidos. Pero en esta ocasión cada vez era peor.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Finalmente volví una noche del trabajo con una cita confirmada con el Dr. Bronstein. Le mostré el papelito con la fecha y la hora de la consulta sin decir una palabra. Angelita lo miró atentamente. Me tomó la mano y bajó la cabeza justo cuando una lágrima asomaba desde su ojo izquierdo. Me sentí bien. Creo.</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Esos días debo haber estado visiblemente alterado de manera que Eugenia, la secretaria del contador, me preguntó varias veces si me ocurría algo. Lo negué al principio hasta que la misma tarde en que debíamos ir al consultorio me sinceré con ella. </span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Es Angelita, tiene un bulto en la cabeza. Hoy vamos al médico.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">¿Pero vos nunca te preocupás por vos mismo?</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Bueno, yo no tengo un bulto en mi cabeza, por ahora.</span></p>
<p style="margin-left: 36pt;"><span lang="ES-TRAD"><span>-<span style="font-family: 'Times New Roman'; font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; font-size: 7pt; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;"> </span></span></span><span lang="ES-TRAD">Lo que vos no tenés es cabeza.<br />
</span></p>
<p style="margin-left: 18pt;"><span lang="ES-TRAD">Casi nunca entiendo a Eugenia. Estoy seguro de que me aprecia, que me valora, incluso por cualidades que no tengo. Pero cada vez que tocamos algún tema personal –y esto ocurre muy raramente- me desorienta con sus palabras. Hay una mezcla de enojo y de enigma en todo cuanto me dice. Es tan difícil comprender a las mujeres.</span><span lang="ES-TRAD"><br />
</span></p>
<div id="tweetbutton494" class="tw_button" style="float:right;margin-left:10px;"><a href="http://twitter.com/share?url=http%3A%2F%2Fwww.laverdadyotrasmentiras.com%2Fliteratura%2Fangelita-i%2F&amp;text=Angelita%20I&amp;related=&amp;lang=en&amp;count=horizontal&amp;counturl=http%3A%2F%2Fwww.laverdadyotrasmentiras.com%2Fliteratura%2Fangelita-i%2F" class="twitter-share-button"  style="width:55px;height:22px;background:transparent url('http://www.laverdadyotrasmentiras.com/wp-content/plugins/wp-tweet-button/tweetn.png') no-repeat  0 0;text-align:left;text-indent:-9999px;display:block;">Tweet</a></div>

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