Medicina y Literatura
Archive for January, 2010
“Haití, hambriento de muertos y deseos”
Otra vez médicos y enfermeras, ¿quién más?
“Puerto Príncipe de las furias yace fatigado a mis pies (…) Hambriento de muertos y de deseos.” De “El hilo de agua”, de la escritora haitiana Emmelie Prophète.
Pasan tantas cosas mientras escribo esta mañana…
1. Un ciego llamado Michelle agita una lata pidiendo limosna en una esquina de Puerto Príncipe como todos los días de su vida, como si no hubiese sucedido nada. Tal vez tenga razón. La miseria y la indignidad que lo acompañan desde que nació son lo único que no se ha derrumbado con los temblores.
2. Suena el teléfono. Una enfermera de Rosario More >
Sandro: la obstinación por vivir
Los datos de la biología no son nada separados de la biografía que les da significado. Sólo sus seres más cercanos -incluidos quienes lo asistieron- conocen toda la verdad. Ellos son los únicos que miraron y fueron mirados por alguien con una empecinada voluntad de vivir. El caso de Sandro promueve la toma de posición y abre un espacio para el debate. Es una oportunidad para quitar el velo del prejuicio y la ignorancia sobre estos temas. Una sociedad que esconde a los moribundos y que concibe a la muerte como un fracaso, huye del momento final de la existencia.
Los More >
Mujer caníbal
La pérdida de la prudente distancia.
Estoy acostumbrado a despertarme sin motivos aparentes en mitad de la madrugada. Pero anoche fue distinto. Algo extraño. Nada concreto. Más bien la difusa sensación de que mi cuerpo había desaparecido. Busqué los números luminosos del radio reloj. No los encontré. Estiré mi brazo derecho para encender el velador pero tampoco estaba en su lugar. Extendí el brazo izquierdo para comprobar que ella aún dormía a mi lado. Pero en la punta de mis dedos apareció la llave de la luz. Fría, metálica, inesperada. La encendí. Sobre la mesa de noche había un frasco de More >
Crimen y castigo
El delito / el diagnóstico:
Tendría que haberme dado cuenta. La mesa había sido puesta con más esmero que el habitual. Estaban todos sentados a la hora de la cena. Había pan casero, copas de vidrio, cazuelitas individuales rebosantes de calamares con arroz, la televisión estaba apagada. Sonreían pero yo no alcanzaba a advertir los motivos de su alegría. Si no me equivoco había pataditas por debajo de la mesa. El clima era de secreto y conspiración.
La presidente del tribunal sirvió la comida. El secretario abrió una botella de tinto Latitud 33 y llenó las copas. Incluso la mía, aunque sabe More >
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